Rebón + Mateo






¿Qué dimensión otorga al viaje la consciencia de transitar un espacio hollado por un monstruo de la literatura? ¿Hasta qué punto pueden los textos literarios modificar la mirada del fotógrafo? Viaje de Moscú a Peredélkino es un acercamiento a los lugares más significativos de Pasternak, espacios donde transcurrió su vida cotidiana y labor creativa. Y entre jalón y jalón, un recorrido por lugares de tránsito –barrizales, andenes, patios interiores, bazares...– que nos llevan a reflexionar sobre el paso del tiempo y la memoria. La serie fotográfica que aquí se publica –imágenes de la casa en Peredélkino donde Pasternak vivió y trabajó en sus últimos años– es obra de Marta Rebón y Ferran Mateo, traductores de "El doctor Zhivago", y forma parte de un proyecto más extenso producido en el marco del Año de España en Rusia 2011.
"Pasternak íntimo". Suplemento Cultura/s La Vanguardia, 8 de diciembre de 2010.






Lo hemos sabido siempre, pero ya no es posible disimular.La gran literatura no es sólo las historias que cuenta: es el trabajo sobre los rincones de la lengua, el estilo, el ritmo, los matices con los que un escritor excava en su propia lengua. De ahí la importancia de acudir siempre, en la traducción, a la versión original. Cuando apareció aquí la obra cumbre de Pasternak lo hizo a través del italiano, no del ruso. Han hecho falta cincuenta años para disponer de una traducción del original, gracias a Marta Rebón, que también firma con Ferran Mateo los poemas que cierran la obra. Y sólo ahora, gracias a esta versión titánica, podemos acceder, como lectores,a ese pedazo de literatura que es "El doctor Zhivago" en todo su esplendor. 
Cuando apareció la novela, Calvino saludó con gran emoción a esa reaparición de “ la gran novela rusa del siglo XIX, como el espectro del rey a Hamlet”. “¡Por fin un libro con el que se discute!”, dijo. Y reconoció su actualidad: “ La barbarie ínsita en nuestra vida de hoy es el gran tema de la literatura contemporánea”. Isaiah Berlin, que pudo leer el manuscrito de "El doctor Zhivago" durante una noche en vela (“ Es mi última palabra. Léelo, por favor”, le dijo Pasternak), explicó que su mujer de entonces, Zinaida, le suplicó con lágrimas en los ojos que disuadiera al escritor de publicar la novela en el extranjero. Por él sabemos de la devoción que Pasternak profesaba a Tolstoi, a Proust, al Ulises  de Joyce, a Shakespeare.
La primavera pasada, George Steiner envió una carta al director de PN Review . Recordaba su visita en Budapest al filósofo estalinista György Lukács, cuando le preguntó por qué había censurado la novela. Esta fue la respuesta: “ Un libro deshonesto. Pasternak le atribuyó a Zhivago algunos de los mejores poemas de la literatura rusa moderna. De este modo le dio a la posición anticomunista de Zhivago una autoridad imponente. Shakespeare nos habría dado los torpes y quizá mediocres poemas líricos de un médico rural. Pasternak hace trampa”. Steiner añade que el argumento le pareció sofista, aunque también profundo. Hay que volver a Zhivago.
Xavier Antich, filósofo. Profesor titular de estética de la UdG y coordinador del taller de crítica de arte del MACBA. Presidente del patronato de la Fundació Tàpies.
Texto publicado en el suplemento Cultura/s La Vanguardia, 8 de diciembre de 2010.







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